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INDICADOR DE LOGRO

Hago uso responsable de mi cuerpo para evitar el uso de drogas y las enfermedades de transmisión sexual.

3.2  Rechaza responsablemente el uso de drogas y toma conciencia del riesgo que tiene contraer al tener relaciones sexuales prematrimoniales.

VALORES A TRABAJAR

Templanza, pudor, fortaleza y autoestima. Otros aspectos que se pueden trabajar son: relaciones sexuales prematuras y enfermedades de transmisión sexual y efectos del uso de drogas

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DEFINICIÓN DE VALORES

TEMPLANZA: Es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar “para seguir la pasión de su corazón”. (Catecismo de la Iglesia Católica,, s.f.)

 

La virtud de la templanza, es la que asegura el dominio propio de la voluntad, sobre los instintos y la moderación, frente a los placeres y las penalidades. Es el término medio, entre el libertinaje y la insensibilidad, que procura el equilibrio en el uso de los bienes creados, modera y ordena la atracción de los placeres y enseña, a ser dueño de los actos propios. Es el dominio de los instintos o apetencias personales, haciendo a las personas más dueñas de sí mismos. (Francisco, s.f.)

 

La virtud de la templanza, es una de las cuatro virtudes cardinales. Con ella se alcanza el dominio propio, el dominio de la carne, la autoridad del espíritu, el control de las pasiones, cuando el alma se ha humillado en mansedumbre y fe. (Francisco, s.f.)

 

“Las virtudes no son innatas en los hombres, ni son dones de la naturaleza humana, hay que aprender a adquirirlas, a practicarlas, a convertirlas en costumbre y terminarán convirtiéndose en hábitos”. (Francisco, s.f.)

 

Video sugerido para reforzar la virtud de la templanza

PUDOR: “Pudor es una palabra que proviene del latín y que hace referencia al recato, la modestia, la vergüenza y la honestidad”. (Porto & Merino, s.f.)

La pureza exige el pudor. Este es parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de la persona. Designa el rechazo a mostrar lo que debe permanecer velado. Está ordenado a la castidad, cuya delicadeza proclama. Ordena las miradas y los gestos en conformidad con la dignidad de las personas y con la relación que existe entre ellas. (Catecismo de la Iglesia Católica,, s.f.)

El pudor protege el misterio de las personas y de su amor. Invita a la paciencia y a la moderación en la relación amorosa; exige que se cumplan las condiciones del don y del compromiso definitivo del hombre y de la mujer entre sí. El pudor es modestia; inspira la elección de la vestimenta. Mantiene silencio o reserva donde se adivina el riesgo de una curiosidad malsana; se convierte en discreción. (Catecismo de la Iglesia Católica,, s.f.)

Existe un pudor de los sentimientos como también un pudor del cuerpo. Este pudor rechaza, por ejemplo, los exhibicionismos del cuerpo humano propios de cierta publicidad o las incitaciones de algunos medios de comunicación a hacer pública toda confidencia íntima. El pudor inspira una manera de vivir que permite resistir a las solicitaciones de la moda y a la presión de las ideologías dominantes. (Catecismo de la Iglesia Católica,, s.f.)

Las formas que reviste el pudor varían de una cultura a otra. Sin embargo, en todas partes constituye la intuición de una dignidad espiritual propia al hombre. Nace con el despertar de la conciencia personal. Educar en el pudor a niños y adolescentes es despertar en ellos el respeto de la persona humana. (Catecismo de la Iglesia Católica,, s.f.)

Video sugerido para reforzar la virtud del pudor

FORTALEZA: La fortaleza es una virtud que permite al individuo enfrentar, soportar y vencer los obstáculos que van en contra del bien y de su parte espiritual. Como tal, la fortaleza es una fuerza física y moral que permite al individuo ser fuerte, perseverante y vencer el temor que siente en determinadas situaciones. (Significados, s.f.) 

 

La fortaleza exige que cada persona de lo mejor de sí para logra sus cometidos personales, familiares y sociales.

 

El estudiante debe hacer uso correcto y constante de sus cualidades ante las oportunidades que se le presente para lograr los mejores resultados, los cuales constituirán su premio personal y le retribuirá en el tiempo, tanto en el campo material como en las satisfacciones personales y familiares.

 

Cuando cada uno de los miembros de la familia realizan su mejor esfuerzo y ponen de sí lo mejor, hasta el sacrificio personal, toda la familia se ve beneficiada en el corto, mediano y el largo plazo, y ésta constituye un modelo de éxito y ejemplo para los demás.

 

Cuando cada persona que constituye una familia se sacrifica y hace las cosas que se le encomienda haciendo su mejor esfuerzo, este da sus frutos a nivel social y con ello podemos llegar a tener una sociedad más justa y equitativa.  Siempre demos lo mejor de nosotros.

 

El Catecismo de la Iglesia Católica define a la fortaleza como la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien (CEC 1808), Por ejemplo, opera en la resistencia a las tentaciones, ayudando a vencerlas. La más excelsa de las capacidades que otorga la fortaleza es la de vencer el temor a las pruebas, las persecuciones e incluso la propia muerte, por defender una causa buena y justa. (Amorós, La fortaleza, 2012)

La fortaleza exige necesariamente la superación de los miedos y ansiedades propias. Por ello es tan importante para la formación de una personalidad equilibrada y generosa. Por ello es tan impopular en una cultura que propugna la comodidad y la auto justificación de todas las faltas. La fortaleza impulsa una exigencia perfeccionista hacia uno mismo (“Sed perfectos, como vuestro Padre del Cielo es perfecto”. Mt 5, 48), y la enseña (que no impone) a los demás, no sólo en la predicación, sino también en la obra: cuando la virtud se practica hacia el prójimo, se le invita a desarrollarla también en su vida. La moderación que ejercen las virtudes de la paciencia y la caridad impiden que la fortaleza caiga en el defecto de la dureza.  (Amorós, La Fortaleza, 2012)

Nuestra sociedad actual se ha vuelto débil, y por ello prospera la mezquindad, el egoísmo, la complacencia, los miedos, los rencores, los agravios y la búsqueda de la sensualidad como evasión ante las dificultades propias de la existencia. Por contra, una sociedad educada en la virtud de la fortaleza, afronta con ánimo las pruebas inherentes que, de modo natural y sobrenatural, han de acompañar a la vida terrena. Asimismo, está mejor dispuesta para superar dificultades, practicar la magnanimidad y comprometerse para emprender proyectos realmente grandes como pueblo. (Amorós, La Fortaleza, 2012)

Videos sugeridos para reforzar el concepto de fortaleza

AUTOESTIMA: “Es un sensato y equilibrado afecto por uno mismo, que no tiene por qué conducir al egoísmo ni a la vanidad”. (Pastrana, s.f.)

La falta de autoestima, además, suele conducir a un círculo vicioso de actitudes mentales negativas. Puede comenzar pensando, por ejemplo, que no será capaz de alcanzar una meta que se ha propuesto, porque tiene la impresión de que rara vez logra lo que se propone. Se encamina hacia ella con talante gris y mortecino, tarde y sin entusiasmo, con más miedo al fracaso que afán de lograr el éxito. Si luego las cosas no salen -y no suelen salir cuando se acometen así-, la experiencia, una vez más, vuelve a reforzar el juicio negativo anterior: de nuevo se ha demostrado que no valgo, que he fallado y que seguiré igual en el futuro. (Pastrana, s.f.)

Un correcto sentido de autoestima debe estar presente en todo proceso educativo, tanto familiar como escolar, y resulta fundamental para la propia maduración psicológica y para formar el carácter. Cuando la persona aprende a respetarse a sí misma, y a no compararse dañosa e inútilmente con los demás, tiene entonces mayor facilidad para tomar conciencia de su propia singularidad y dignidad. Es decisivo comprender que cada ser humano posee unas virtualidades propias que sólo él mismo -con la ayuda que sea necesaria- puede llegar a hacer rendir, proponiéndose proyectos y metas a las que se siente llamado y que llenarán de contenido su existencia. (Pastrana, s.f.)

Video sugerido para reforzar el concepto de auto estima.

ACTIVIDAD DIDÁCTICA

Lectura del cuento de la mariposa y análisis de videos sugeridos. (Ver anexo)

VALORACIÓN / REFLEXIÓN

¿Por qué es importante mi cuerpo?

¿Qué valor práctico para cuidar de mi cuerpo?

¿Qué valores debo de fortalecer para cuidar mi cuerpo de drogas, enfermedades sexuales y baja autoestima?

¿Valoro el cuerpo de los demás?

¿Qué acciones debo tomar para respetarme y respetar a los demás?

COMPROMISO
  • Aplicar el valor de la templanza.

  • Aplicar el valor del pudor

  • Aplicar el valor de la fortaleza

HABILIDADES SOCIALES
  • Respetar a los compañeros de clase.

  • Cuidar la intimidad propia y respetar la de los demás.

  • Actuar con modestia y recato.

EVALUACIÓN
  • Analizará la reflexión de sus estudiantes con relación al tema y ponderará los resultados.

ANEXO

Autor: Silvia García.

Propósito: Que los estudiantes aprecien el valor del respeto, la aceptación y valoración de lo que tienen

La mariposa Dalila había recorrido todos los jardines para informar a sus amigos y pequeños habitantes de que dentro de tres días daría una fiesta para celebrar la entrada de la primavera. Como ella bien les decía a todos no era una fiesta normal, sino una fiesta para los más bellos de los jardines. A su evento no podía ir cualquiera, pues debían ponerse muy guapos, con sus mejores galas, para poder disfrutar y mostrar a todos que eran especiales.
La mariposa Dalila no escuchaba a nadie y, aunque muchos de los animales y alguna flor le mostraron su desagrado ante tal propuesta, ella se daba la vuelta con su aleteo y solo decía: Os espero en el baile, queridos.

Por todos los lados se hablaba de la fiesta. Las hormigas estaban enfadadas, pues ellas eran tan pequeñas que no podían ponerse ningún traje, ni tenían alas de colores, ni podían peinar su pelo. ¿Cómo quería Dalila que se pusieran más bellas? Las otras mariposas no entendían a su amiga, pues cada uno tiene una belleza especial. ¿Para qué ponerse guapos y al final parecer todos iguales?

Las flores estaban indignadas. ¿Es que sus colores no eran suficiente bellos ya? Las lagartijas aprovecharían para mudar su piel y aparecer con un traje nuevo. Las moscas también estaban enfadadas, ya que a ellas ni siquiera las habían invitado. Las abejas estaban, sin embargo, encantadas, pues irían acompañando a la reina madre, que era todo un lujo.

Y así entre comentarios y quejas pasaron los días antes de la fiesta. Dalila había comprado todo: bocadillos y dulces que sabía que le gustaban a sus amigas y líquido para que las flores estuvieran bien hidratadas.

La mariposa informó a todos de la hora, pero cuando llegó el momento, Dalila pensó que había dicho la hora mal, porque allí no apareció nadie más que las abejas.

Pasó una hora y la mariposa se puso nerviosa ¿Qué habría pasado con sus amigos? Las abejas no le decían nada y cuchicheaban entre ellas. Dalila tenía ganas de llorar. Posada en una rama estaba cuando vio aparecer a una lagartija y fue a hablar rápidamente con ella:

-Lagartija Juanita, ¿qué ha pasado? Vienes muy tarde y sola.

-Uhm Dalila, yo soy mayor y he decidido venir para contarte lo que pasa. A todos nos parece muy bien que quieras hacer una fiesta, pero la mayoría de los animales se han sentido ofendidos, porque solo quieras a los más guapos y además que todos vayan arreglados como en realidad no son habitualmente.

- ¡Vaya! Pero yo solo lo he hecho porque yo soy una mariposa bella y me gusta rodearme de belleza.

-¿Y qué es la belleza para ti? Lo que es para ti igual para otro no lo es y además en una fiesta no hace falta ser guapo sino ser divertido, jugar a cosas entre nosotros y disfrutar de reunirnos.
La mariposa Dalila quedó muy pensativa y al final reconoció que se había equivocado. Le dijo a la lagartija Juanita que, para demostrar su cambio, volvería a dar una fiesta dentro de unos días donde todos los animales de los jardines estuvieran invitados y donde todos podían acudir tal y como eran. Cuando los demás se enteraron acudieron rápido a aplaudir a la mariposa Dalila y a felicitarla por su nueva idea. (García, La fiesta de los más guapos de la mariposa Dalila, s.f.)

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE EL SALVADOR

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