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CONTENIDO

 

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INDICADOR DE LOGRO

Mecanismos de participación para la actuación de la sociedad civil (familia, centro escolar y comunidad).

4.1 Promueve espacios de diálogo y participación en acciones concretas de la familia, centro escolar y comunidad.

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DEFINICIÓN DE VALORES

Optimismo, sociabilidad y solidaridad.

VALORES A TRABAJAR

OPTIMISMO: “Confía razonablemente, en sus propias posibilidades, y en la ayuda que le pueden prestar los demás, y confía en las posibilidades de los demás; de tal modo que, en cualquier situación, distingue, en primer lugar, lo que es positivo en sí y las posibilidades de mejora que existen y, a continuación, las dificultades que se oponen a esa mejora, y los obstáculos; aprovechando lo que se puede y afrontando lo demás con deportividad y alegría.” (Isaacs, La Educación de las Virtudes Humanas y su Evaluación, 2003)

 

Por eso se puede considerar el optimismo como una condición personal que permite a cada uno optimizar la situación con realismo o sin realismo. El desarrollo de la virtud del optimismo supone ser realista y conscientemente buscar lo positivo antes de entrarse en las dificultades. O ver lo que pueden ofrecer las dificultades en sí. (Isaacs, La Educación de las Virtudes Humanas y su Evaluación, 2003)

 

La intensidad con la que se vive esta virtud dependerá de la capacidad de la persona de distinguir lo que es positivo en situaciones que presentan más o menos dificultades. Algunas solamente son optimistas cuando la situación es totalmente favorable, pero otras consiguen liberarse de la atadura de lo inmediato, fijándose más en lo que persiguen. Esas personas para desarrollar la virtud con intensidad –o sea su capacidad de ver lo positivo en muchas situaciones, aunque presenten dificultades serias- necesitan tener motivos para hacerlo. (Isaacs, La Educación de las Virtudes Humanas y su Evaluación, 2003)

 

Estos motivos, según la situación, se basarán en la confianza que esas personas tienen en sus propias posibilidades y en la ayuda que les prestan los demás -y teniendo fe, sobre todo en la ayuda que les presta Dios-. Es decir, no puede haber optimismo sin confiar en alguien. (Isaacs, La Educación de las Virtudes Humanas y su Evaluación, 2003)

 

En este sentido, veremos que una persona se conoce suficientemente para ser optimista en muchas situaciones. Sin embargo, llega un momento cuando él mismo no puede resolver sus dificultades, o no sabe cómo sacar algo bueno de una situación que, en principio, parece totalmente perjudicial. Cuando la persona no puede seguir confiando en sí misma como único interesado en su bien, forzosamente tiene que buscar ayuda para seguir siendo optimista o deja de serlo.

 

Para evitar la ingenuidad habrá que enseñar a los estudiantes a ser realistas, pero también necesitan conocer el tipo de confianza que deberá existir en relación con cada persona. Deben confiar razonablemente. Los alumnos deben reconocer que son ellos mismos quienes tienen que responsabilizarse de sus propias vidas. Los padres pueden mimarlos, sustituirlos en cosas que deberían realizar ellos y así permitirles ser optimistas temporalmente porque sus padres siempre le resuelven sus problemas. (Isaacs, La Educación de las Virtudes Humanas y su Evaluación, 2003)

 

Es evidente que llegará el momento en que los jóvenes tienen que actuar por su cuenta. Por eso, se trata más bien de enseñarles a aprovechar sus capacidades y cualidades y a saber buscar ayudas razonables cuando lo necesitan.

 

Los estudiantes deben practicar el optimismo en su vida personal, familiar, escolar y comunal. Deben ser agentes de cambio que tomen conciencia de su realidad y hagan los cambios necesarios acorde con sus posibilidades. Deben actuar permanentemente y no desfallecer ante los obstáculos, superarlos y seguir adelante.

 

Video sugerido sobre el optimismo:

SOCIABILIDAD: “Aprovecha y crea los cauces adecuados para relacionase con distintas personas y grupos, consiguiendo comunicar con ellas a partir del interés y preocupación que muestra por lo que son, por lo que dicen, por lo que piensan y por lo que sienten.” (Isaacs, La Educación de las Virtudes Humanas y su Evaluación, 2003)

 

La sociabilidad recobra su sentido real al considerar a la persona humana como ser social. La persona necesita de los demás para su propio proceso de mejora, y tiene el deber de ayudar a los demás a desarrollarse lo mejor posible. Si no llega a haber una comunicación entre los distintos miembros de una sociedad o de un grupo, no puede haber tampoco unas relaciones más profundas y específicas como son la amistad o la relación conyugal. Incluso la posibilidad de actuar a favor de otras personas depende de que haya habido una comunicación previa de sus necesidades. (Isaacs, La Educación de las Virtudes Humanas y su Evaluación, 2003)

 

Por una parte, la sociabilidad es una virtud que permite el desarrollo de otras muchas virtudes a nivel de relación persona, pero por otra, se traduce en actos concretos a favor de distintas agrupaciones de personas reconocidas como semejantes, sin llegar a una relación de intimidad con ellas. En este sentido, la sociabilidad se orienta hacia la solidaridad altruista, basada en los principios supremos de la caridad y del amor al prójimo, superando cualquier planteamiento utilitario. (Isaacs, La Educación de las Virtudes Humanas y su Evaluación, 2003)

 

Por todo lo que hemos dicho se puede entender que la sociabilidad tiene que basarse en un profundo respeto a los demás. Y este respeto no sólo significa no actuar para no perjudicarlos, sino también actuar a favor de los demás para no dejar de beneficiarlos.

 

Los estudiantes deben aprender a relacionarse con las demás personas para practicar la amistad, la cooperación, la solidaridad y otros valores para convivir armoniosa y solidariamente en paz.

SOLIDARIDAD: Es el valor humano por excelencia, que se define como la colaboración mutua entre las personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobre todo cuando se vivencian experiencias difíciles. (Significados)

 

La participación ciudadana implica organización y acciones patrióticas y solidarias que persigan la distribución del bien común y el respeto de los Derechos Humanos para todos los habitantes de la nación.

 

Cuando dos o más personas se unen y colaboran mutuamente para conseguir un fin común, se habla de solidaridad. La solidaridad es compartir con otros tanto lo material como lo sentimental, es ofrecer ayuda a los demás y una colaboración mutua entre las personas. La solidaridad es sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda, protección, que cuando persigue una causa justa cambia el mundo, lo hace mejor, más habitable y más digno.

 

La solidaridad es un valor por excelencia que se caracteriza por la colaboración mutua que existe entre los individuos, lo que sin duda permite lograr la superación de los más terribles desastres, como guerras, pestes, enfermedades, entre otros, aplicarlo también con nuestros familiares, amigos, compañeros de escuela y/o conocidos que se encuentren en situaciones difíciles y con la ayuda recibida permita salir adelante y mejorar en cierto modo la situación. (Significados)

 

La solidaridad entre los seres vivos permite resistir las adversidades que se presentan a lo largo de la vida. La persona solidaria no duda en colaborar y apoyar a todos aquellos individuos que se encuentran en situaciones desfavorecidas, lo que permite distinguirse de las personas indiferentes, egoístas ante sus compañeros. (Significados)

 

Es importante fomentar la solidaridad desde la infancia ya que puede ser vista como la base de otros valores humanos que logra desarrollar valiosas relaciones de amistad, familiares y/o sociales basadas en la ayuda, apoyo, respeto y tolerancia.

 

Los estudiantes deben ver a sus prójimos como semejantes con dignidad, como hermanos. Todos debemos ayudarnos mutuamente para solventar nuestros problemas y desarrollarnos integralmente.

 

Video sugerido sobre la solidaridad “Deja que te ayude.”

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ACTIVIDAD DIDÁCTICA

Lectura y análisis grupal de La Residencia de los Ancianos. (Ver anexo)

VALORACIÓN / REFLEXIÓN

¿Quiénes participan en la solución de conflictos en tu familia?

¿De qué forma son solucionados?

¿Qué mecanismos de participación podrías utilizar en tu familia, tu centro escolar y tu comunidad para lograr el bien común y el respeto a los Derechos Humanos?

¿Qué proceso deberían seguir en tu comunidad para resolver solidariamente los problemas?

COMPROMISO
  • Practicar el diálogo para resolver los problemas.

  • Participar activamente en la solución de los problemas familiares y comunales.

  • Colaborar con las organizaciones que persigan lograr el bien común y el respeto a los Derechos Humanos.

  • Aceptar cargos en directivas escolares.

  • Participar en campañas de beneficio social.

  • Participar en elecciones de representantes.

HABILIDADES SOCIALES
  • Pensar y dialogar antes de actuar.

  • Escuchar a las demás personas.

  • Demostrar actitudes de liderazgo.

  • Opinar con fundamento.

EVALUACIÓN
  • Observar, documentar y ponderar las acciones de los estudiantes en las actividades cívicas y sociales de la escuela.

ANEXO

 

Actividad: Lectura y reflexión de “La residencia de ancianos”

Propósito: Afianzar el conocimiento sobre cómo se deben practicar los valores del optimismo, la sociabilidad y la solidaridad.

 

Desarrollo:

  • Formar equipos de estudiantes y, después de leer la narración, distribuir los siguientes cuestionamientos:

¿Qué opinión les merece las actitudes de los miembros de la comunidad hacia los ancianos del asilo?

¿Qué actividades relevantes realizaron los vecinos para resolver el problema que afectaba a los ancianos?

¿En qué acciones de los vecinos detectas los valores estudiados para resolver el problema que afecta a los ancianos?

 

Se deberá orientar a los estudiantes en todas las participaciones.

No hace mucho tiempo en un remoto pueblo, ocurrió un suceso que conmovió a mucha gente. Un asilo en el cual vivían muchos ancianos sin familia, estaban a punto de perder su hogar por falta de fondos. Los vecinos que apreciaban mucho a los ancianos, decidieron ayudarles trabajando gratis en el asilo, pero no era suficiente.

 

La empresa que administraba el asilo se retiró y el dueño del edificio solicitó que lo desalojaran porque tenía ofertas de compra. Cuando los vecinos supieron esto, se reunieron para recolectar dinero para comprar el edificio para que los ancianos continuaran viviendo allí pero no pudieron recolectar tanto.

 

Un grupo de niños tuvo la idea de organizar un festival benéfico, una venta de comida y un baratillo de ropa, zapatos y utensilios usados. Acordaron visitar los medios de comunicación para que publicitaran la actividad. Todos los vecinos estuvieron de acuerdo y organizaron el evento; inclusive los mismos ancianos participaron en las actividades, según sus capacidades.

 

Cuando la noticia llegó a los medios de comunicación causó un gran impacto. Muchos se desplazaron hasta allí para dar la noticia, lo que atrajo a personas de todo el país.

 

Pero el tiempo se agotaba y la recaudación de fondos no era suficiente. Hasta que sucedió algo sorprendente. Gracias a los medios de comunicación un futbolista muy famoso vio a su abuela, una anciana con Alzheimer con la que había perdido el contacto hacía años.

 

El futbolista llamó a algunos compañeros y fueron al pueblo, donde vendieron camisetas y balones firmados. También se hicieron fotos con los aficionados a cambio de un donativo para la residencia. Incluso jugadores de otros equipos rivales acudieron al pueblo para colaborar con ellos. Hicieron un partido benéfico de fútbol.

 

En apenas dos días, los vecinos del pueblo recaudaron el doble de lo que pedía el dueño del edificio y el propietario accedió a vendérsela a la gente del pueblo.

 

Y así fue como aquel asilo de ancianos siguió en pie, gracias a la cooperación y al trabajo desinteresado de todo un pueblo.

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE EL SALVADOR

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