UNIDAD

 

1

 

CONTENIDO

 

4

CONTENIDO  

         

INDICADOR DE LOGRO

Cuido  la  naturaleza  (problema ambiental  a  través  de  la  actividad humana)

1.5   Reconoce  los  problemas medioambientales  que  genera  la actividad humana y propone medidas de conservación para contrarrestar la degradación ambiental.

VALORES A TRABAJAR

Respeto, sobriedad, autodisciplina y orden. Otros valores que se pueden trabajar son: agradecimiento y Bien común.

​__________________________________________________________________________________

 

DEFINICIÓN DE VALORES

RESPETO A LA NATURALEZA: El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado, la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana. El Papa Benedicto nos propuso reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable y nos recuerda que el planeta es nuestra casa común. (Francisco S. , 2015)

 

“El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que sólo nos vemos a nosotros mismos”. (Francisco S. , 2015)

La enseñanza social de la Iglesia recuerda dos puntos fundamentales. No debemos reducir la naturaleza a un mero instrumento a manipular y explotar. Ni debemos hacer de la naturaleza un valor absoluto, o ponerla por encima de la dignidad de la persona humana.

El tema del medio ambiente abraza a todo el planeta, puesto que es un bien colectivo. Nuestra responsabilidad hacia la ecología se extiende a las futuras generaciones. (ZENIT.org, s.f.)


Se debe dar una respuesta espiritual a las cuestiones medioambientales, inspirada por la convicción de que la creación es un don que Dios ha puesto en manos de la humanidad, para ser usado de modo responsable y con cuidado cariñoso. La orientación fundamental de las personas hacia el mundo creado debería ser de gratitud y agradecimiento. El mundo, de hecho, conduce a las personas hacia el misterio de Dios que lo ha creado y lo sigue sosteniendo. Si se olvida a Dios, la naturaleza se vacía de su significado más profundo y queda empobrecida (ZENIT.org, s.f.)

 

Deberíamos ver el futuro con esperanza, recomienda el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: “sostenidos por la promesa y el compromiso que Dios renueva continuamente” (No. 451). En el Antiguo Testamento vemos cómo Israel vivió su fe en un medio ambiente que era visto como don de Dios. Además, «la naturaleza, la obra de la acción creativa de Dios, no es un adversario peligroso». (ZENIT.org, s.f.)


El libro del Génesis, nos recuerda en el que el hombre es puesto como la cima de todos los seres y Dios le confía que cuide toda la creación. «La relación del hombre con el mundo es parte constitutiva de su identidad humana. Esta relación es a su vez resultado de otra relación aún más profunda con Dios» (Ponticifio Consejo Justicia y Paz,, 2005)

 

Nuestro uso de la tierra no debería ser arbitrario y es necesario que esté inspirado por un espíritu de cooperación con Dios.


Olvidar esto suele ser la causa de acciones que dañan el medio ambiente. Si es necesario que evitemos el error de reducir la naturaleza a términos meramente utilitaristas, según el cual sólo es algo que hay que explotar, también es necesario que evitemos irnos al otro extremo haciéndola un valor absoluto. Una visión ecocéntrica o biocéntrica del medio ambiente cae en el error de poner a todos los seres vivos al mismo nivel, ignorando la diferencia cualitativa entre los seres humanos, basada en su dignidad de personas humanas, y otras criaturas. (Mscperu.org, s.f.)


La clave para evitar tales errores es mantener una visión trascendente. Actuar de modo más responsable hacia el medio ambiente resulta más fácil cuando recordamos el papel de Dios en la creación, explica el Compendio. La cultura cristiana considera las criaturas como un don de Dios, que debe cuidarse y salvaguardarse. El cuidado del medio ambiente también entra dentro de la responsabilidad de asegurar el bien común, por el que la creación se destina a todos. El Compendio también observa que tenemos una responsabilidad con las generaciones futuras.  (Mscperu.org, s.f.)

 

Videos sugeridos para reforzar el respeto a la naturaleza.

​​​

SOBRIEDAD: “Distingue entre lo que es razonable y lo que es inmoderado y utiliza razonablemente sus sentidos, su tiempo, su dinero, sus esfuerzos, etcétera, de acuerdo con criterios rectos y verdaderos”. (Virtudes Humanas, 2014)

 

La sobriedad nos ayuda a saber comprar sólo lo verdaderamente necesario, indispensable y de utilidad; por el contrario, aprendemos a obtener el máximo uso y provecho de todo lo que tenemos, sin dejar las cosas prácticamente nuevas y sin utilizar. (catholic.net, s.f.)

El valor de la sobriedad nos ayuda a darle a las cosas su justo valor y a manejar adecuadamente nuestros apetitos, estableciendo en todo momento en límite entre lo razonable y lo inmoderado, para cumplir dicho valor hace falta autodominio, debemos ser sobrios en nuestra forma de hablar, comportarnos, cuidar nuestra tierra y nuestra forma de vestir, este valor pone a la voluntad y a la persona por encima de las cosas, los gustos y caprichos, dominándolos para no vivir bajo su dependencia, es importante ser sobrios en nuestros hábitos para no dañar el cuidado de nuestros bienes de la tierra haciendo uso moderado de ellos como el agua, el aire, las plantas y los árboles para obtener un mayor provecho de ellos. (encuentra.com, 2017)

Videos sugeridos para reforzar el concepto de sobriedad.

AUTODISCIPLINA: “la autodisciplina es la habilidad que se tiene para tomar acción sin importar el estado emocional, esa voz interna, estricta que indica y motiva al logro de los objetivos para el desarrollo personal”. (Solórzano A. L., s.f.)

 

Juan Pablo II menciona el concepto de «ecología humana» como una forma de orientar la acción. Los problemas ecológicos son, en su origen, un problema antropológico. Cómo nos relacionamos con la naturaleza depende de cómo nos relacionamos con nosotros mismos, y con Dios. Cuando negamos a Dios un papel en nuestra vida, tendemos a ponernos a nosotros mismos en su lugar y perdemos de vista nuestra responsabilidad de cuidar el mundo creado.  (ZENIT.org, 2004)

Para ellos es importante el vivir la virtud de autodisciplina, ya que esta nos orienta y nos corrige sobre las acciones a tomar con los bienes de la tierra, nos hace responsables y consientes del daño que nuestras acciones puedan causar a la humanidad por dejarnos llevar por emociones, la autodisciplina nos dicta nuestra manera de actuar sin importar las circunstancias.

Video sugerido para reforzar el concepto de autodisciplina

ORDEN: se comporta de acuerdo a unas normas lógicas, necesarias para el logro de algún objetivo deseado y previsto, en la organización de las cosas, en la distribución del tiempo y en la realización de las actividades, por iniciativa propia, sin que sea necesario recordárselo (Olivero, ¿Cómo se forma la virtud del orden y la obediencia?, s.f.)

 

Dicho en otras palabras, el orden es la recta disposición de las cosas y es la virtud que nos lleva a poner cada cosa en su lugar, a distribuir correctamente el tiempo y nuestras actividades. (Olivero, ¿Cómo se forma la virtud del orden y la obediencia?, s.f.)

El orden es reducir la multiplicidad a la unidad. Si tengo una cantidad de libros dispersos (multiplicidad) y los ordeno, tendré como fin y como resultado una biblioteca. Si hay muchos alumnos jugando en el patio del recreo y toco la campana formando una fila de menor a mayor según la altura (reduzco la multiplicidad a la unidad). Los alumnos podrán entrar en el aula como personas que son, sin golpearse y con el debido espacio que cada uno necesita. De ahí deducimos que esta virtud es un principio de orden natural que colabora al bien de todos. Toda buena organización tiene como principio y base el orden. (Olivero, ¿Cómo se forma la virtud del orden y la obediencia?, s.f.)

“Para poder actuar de un modo ordenado hará falta cierta estructura mental ordenada que se reflejará en todos los aspectos de nuestras vidas”. (Olivero, ¿Cómo se forma la virtud del orden y la obediencia?, s.f.)

Video sugerido para reforzar el concepto de orden:

ACTIVIDAD DIDÁCTICA

En grupos de trabajo leer el cuento sobre el cuidado del medio ambiente (Ver anexo)

VALORACIÓN / REFLEXIÓN

¿Por qué es importante el cuidado del medio ambiente?

¿Por qué somos responsables del cuidado del medio ambiente?

¿Qué acciones y hábitos son los que destruyen nuestro medio ambiente?

¿Qué acciones debemos de practicar para cuidar del medio ambiente?

COMPROMISO
  • Poner la basura en su lugar.

  • Hacer buen uso del agua.

  • Mantener ordenado mi espacio de trabajo.

  • Hacer buen uso de lo que tenemos evitando desperdicios.

HABILIDADES SOCIALES
  • Ayudo a mantener ordenado mi salón de clases.

  • Procuro asegurar un ambiente limpio y agradable para mis compañeros.

  • Me preocupo por el cuidado del medio ambiente.

EVALUACIÓN
  • Ponderar la actitud de los estudiantes en el desarrollo de la actividad didáctica sugerida.

ANEXO

Leyenda: El lago de plástico

 

Propósito: que los estudiantes comprendan la importancia del respeto por el medio ambiente.

 

A Raúl llevaban años contándole la misma historia. En el colegio, en casa, en la consulta del dentista, en todos los cumpleaños de sus amigos… En todos lados le decían que, cerca del pueblo, a unos 10 kilómetros más o menos bosque adentro, había un lago muy extraño. Era un lago sin peces, sin árboles alrededor, un lago en el que la gente no se bañaba. Lo llamaban el lago de plástico.

Raúl pensaba que se trataba de algo inventado. No le parecía posible que hubiese un lago sin vida. En todos los libros que había leído en su vida los lagos eran de un color azul brillante y estaban rebosantes de peces de todo tipo y tamaño. Como no se lo terminaba de creer, un día decidió ir a investigar. 

Emprendió el camino a través de un bosque y, cuando llegó a la orilla de aquel misterioso lago, empezó a entender las cosas. No había peces porque el agua estaba sucísima. Plagada de bolsas de plástico, de otros elementos contaminantes y desprendiendo un olor nauseabundo. 

- ¿Cómo van a poder vivir los peces aquí? -se dijo en voz alta. 

Casi al momento de pronunciar esas palabras, del centro del lago emergió una montaña de residuos. No era una montaña sin más ya que parecía tener ojos y una boca con la que hablar. Precisamente fue esa boca la que pronunció las siguientes palabras: 

-Hace años que ya no puedo acoger vida de ningún tipo. Ni flora ni fauna. Me han ensuciado tanto que me es imposible y eso me provoca estar tremendamente triste -dijo aquella montaña de plástico con voz cavernosa. 

Investigando ya de vuelta en casa, Raúl entendió cómo se había llegado a esa situación. Durante los años precedentes, nadie había tenido el más mínimo respeto por el entorno. La gente que iba de picnic al lago no recogía su basura y quedaba todo desperdigado por ahí: latas de refresco, bolsas de plástico, envoltorios y paquetes.

Además, la gente de los pueblos de alrededor usaba los inodoros y los fregaderos como papeleras. Arrojaban papeles, toallitas, jarabes, aceite de cocinar… Todo eso había ido a parar al agua del lago acabando con toda la vida que albergaba. 

Raúl sabía que en aquel sitio se bañaban sus abuelos de jóvenes y le daba mucha pena que ahora estuviese así. De ese modo, atendiendo a las palabras de aquel montón de residuos parlante, organizó una serie de turnos con la gente del pueblo para limpiarlo. Por supuesto, les convenció de que mantener el entorno limpio era una tarea común y que, no haciéndolo, estaban perdiendo todos. A algunas personas les costó entender la gravedad de la situación, pero con paciendo acabaron sumándose al equipo de limpieza y cambiando sus hábitos de vida.
Poco a poco, el que todos habían llamado “el lago de plástico” volvió a ser un lago normal, lleno de luz y con olor a naturaleza y a vida. Con la ayuda de Raúl y del resto del pueblo. (García, La leyenda del lago de plástico, s.f.)

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE EL SALVADOR

© 2018

  • UNICAES
  • UNICAES
  • UNICAES
  • UNICAES