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INDICADOR DE LOGRO

Respeto la diversidad cultural

2.4 Identifica algunas formas de discriminación en la escuela (por género, religión, etnia, edad, cultura, aspectos económicos o sociales, capacidades o limitaciones individuales) y establece acciones, normas o acuerdos para evitarla.

2.5 Expresa por qué es importante respetar y valorar la diversidad cultural, reconociendo valores como la igualdad y la tolerancia para convivir en paz.

VALORES A TRABAJAR

Respeto, diálogo y tolerancia. Otros valores que se pueden trabajar son: Igualdad, empatía, bondad, compromiso y paz.

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DEFINICIÓN DE VALORES

RESPETO: “Conocer y aceptar la diferencia del otro y a partir de ahí lograr una convivencia armónica y sana” (García, 2007).

 

“El respeto a la diversidad étnica y cultural, la educación cívica apoyada en la ciudadanía plena y extendida, la pertinencia curricular frente a distintas realidades sociales y culturales con que llegan los niños a las escuelas, así como el fomento a prácticas comunicativas basadas en el respeto al otro y la reciprocidad en la comprensión, son elementos básicos que debe tener la escuela de hoy” (Sánchez & Martínez, s.f.).

 

“Al niño es necesario desde muy temprano enseñarle que a las personas no se les discrimina por su raza o procedencia étnica. Es necesario luchar contra el racismo arraigado desde hace siglos en nuestras culturas” (Sánchez & Martínez, s.f.).

 

“Al niño hay que enseñarle a respetar lo diverso, a comprender que la diversidad está en las distintas culturas y razas, que se es diferente porque nos educamos en culturas diferentes, pero como seres humanos somos iguales, nos diferencian nuestros valores” (Sánchez & Martínez, s.f.).

 

El respeto es reconocer la dignidad propia de una persona. Es reconocer que todos los humanos somos dignos -y con los mismos derechos- desde el momento en que somos concebidos. Las Naciones Unidas declararon solemnemente los derechos del hombre en 1948. Dios se los dio grabados en piedra a Moisés, en el Monte Sinaí hacia el 1400 a.C., pero ya antes los había escrito en el corazón de cada ser humano desde la creación de nuestros primeros padres. (Román, El respeto, s.f.)

 

Hay individuos que merecen un mayor respeto, por ejemplo los ancianos, los padres de familia, las mujeres, los niños, en todo momento, los que tienen alguna autoridad, los maestros, los servidores de Dios en cualquier religión y, en general, todo ser humano que se ha ganado nuestro respeto especial por sus buenas acciones, por su sabiduría, por su arte o su destreza.  (Román, El respeto, s.f.)

 

Video sugerido para reforzar el valor del respeto (CNDHTV, 2016)

DIÁLOGO: Intercambio abierto transparente de palabras y sentimientos, con el ánimo de entenderse, buscando acuerdos de mutuo beneficio. Conversación en la que dos o más personas se turnan en el uso de la palabra (Isaacs, 2003).

 

Para que se produzca el diálogo, en tanto que comunicación interpersonal, se deben cumplir determinados requisitos. Es decir, se deben aprender unas actitudes y adquirir unas habilidades. Respecto de las actitudes (Ortega, Mínguez, & Gil, 1998):

 

  1. El diálogo supone, ante todo, una decidida actitud de respeto a las diferentes opiniones, creencias, valores y conductas del interlocutor, desde la convicción de que “los otros” pueden tener una parte de verdad, o que no poseo toda la verdad.

  2. Ánimo sincero en la búsqueda de la verdad, sosteniendo desde razones convincentes las propias posiciones, y disposición para la comprensión de las posiciones contrarias. Es necesario que los participantes en el diálogo quieran entenderse y hagan todo lo posible por conseguirlo.

  3. Voluntad decidida de no intentar imponer “mi verdad”; por el contrario, manifestar la disposición para la búsqueda de una verdad compartida.

  4. Reconocimiento de la igual dignidad de todos que evite toda tentación de prepotencia y la sobrevaloración de las razones de una de las partes, facilitando el clima adecuado para el diálogo.

  5. La verdad, en el diálogo, se ofrece desde la coherencia de la propia conducta, o, al menos, desde la voluntad de la coherencia.

 

El diálogo es muy importante en las relaciones entre persona y persona. En algunos casos hay espacios para el diálogo. A través de una actitud serena y equilibrada, con la ayuda de opiniones de conocidos que pueden abrir horizontes y desbloquear corazones, resulta posible buscar puntos de encuentro y maneras para armonizar los deseos de quienes conviven en casa o en la oficina. (Pascual, s.f.)

 

Otras veces no hay esperanzas. Personalidades duras e impositivas verán cualquier intento de oposición como un ataque. Usarán entonces las palabras, en ocasiones también los gestos, contra quienes pretendan poner un dique a sus determinaciones.  (Pascual, s.f.)

 

A pesar de lo doloroso que este tipo de situaciones, un corazón humilde y bueno puede mirar más allá de lo impuesto y encontrar esos pequeños espacios de convivencia, perdón y alegría que llegan desde el trato con tantos otros familiares y amigos comprensivos, serenos y abiertos al diálogo.  (Pascual, s.f.)

 

Video sugerido para reforzar el valor del diálogo (Audifarma, 2015):

TOLERANCIA: La persona tolerante admite y respeta modos de ser e ideas de otros, sin renunciar a las propias convicciones y sin caer en la indiferencia apática. Valora las diferencias y las minorías. Respeto o consideración hacia las opiniones o actitudes ajenas (Isaacs, 2003).

 

“La tolerancia es ser condescendiente, y permisivo con alguien a causa de las circunstancias que medien, no impedir que haga lo que este desee, es aceptar y admitir la diferencia o la diversidad. La tolerancia es una cualidad necesaria al ser humano que vive en sociedad y que debe para ello saber establecer buenas relaciones con sus semejantes” (Sánchez & Martínez, s.f.).

 

“Es necesario educar la tolerancia en el niño desde la más temprana edad, para que acepte los criterios de los demás, y pueda ponerse de acuerdo con sus compañeros en el juego y en las actividades, esto los prepara para su buena integración a un grupo tanto en estas edades como en las futuras”  (Sánchez & Martínez, s.f.).

 

“El niño no nace tolerante, y su conducta natural es que todo sea para sí, y que todos estén de acuerdo con él, por lo que es indispensable que el proceso educativo empiece desde bien temprano su acción socializadora”  (Sánchez & Martínez, s.f.).

 

La tolerancia puede ser una virtud. Pero es virtud característica de las situaciones anormales, inestables, difíciles. Ella es, por así decir, la cruz de cada día del católico fervoroso, en las épocas de desolación, de decadencia espiritual y de ruina de la Civilización Cristiana. (Oliveira, s.f.)

 

Video sugerido para reforzar el valor de la tolerancia (Leiner, 2016):

ACTIVIDAD DIDÁCTICA

Lectura del cuento “El patito feo”.

VALORACIÓN / REFLEXIÓN
COMPROMISO
  • Distinguir y valorar que cada persona tiene sus propias características y comparte rasgos físicos, culturales y sociales similares a los de otras personas del entorno próximo.

  • Distinguir similitudes y diferencias entre sus compañeros.

  • Aceptar las diferencias de sus compañeros.

  • Trabajar, jugar y colaborar en equipo con respeto y tolerancia.

  • Practicar comportamientos que lo hacen ser buen compañero; tales como, ser solidario, empático, entre otros.

  • Demostrar empatía por los demás, escuchándolos.

  • Demostrar respeto a sus compañeros.

HABILIDADES SOCIALES
  • Criticar constructivamente.

  • Respetar a los demás.

  • Tolerar a mis semejantes.

EVALUACIÓN
  • Los estudiantes manifiestan respeto y exigen respeto por las diferencias físicas, culturales y sociales que los hacen diferentes. Respetan diferencias y similitudes entre sus compañeros sin menospreciar género o situación económica. Comprenden que el respeto es un elemento básico para la convivencia entre personas y grupos.

ANEXO

El patito feo (Andersen, s.f.)

Todos esperaban en la granja el gran acontecimiento. El nacimiento de los polluelos de mamá pata. Llevaba días empollándolos y podían llegar en cualquier momento.
El día más caluroso del verano mamá pata escuchó de repente…¡cuac, cuac! y vio al levantarse cómo uno por uno empezaban a romper el cascarón. Bueno, todos menos uno.

- ¡Eso es un huevo de pavo!, le dijo una pata vieja a mamá pata.


- No importa, le daré un poco más de calor para que salga.


Pero cuando por fin salió resultó que ser un pato totalmente diferente al resto. Era grande y feo, y no parecía un pavo. El resto de animales del corral no tardaron en fijarse en su aspecto y comenzaron a reírse de él.


- ¡Feo, feo, eres muy feo!, le cantaban


Su madre lo defendía pero pasado el tiempo ya no supo qué decir. Los patos le daban picotazos, los pavos le perseguían y las gallinas se burlaban de él. Al final su propia madre acabó convencida de que era un pato feo y tonto.


- ¡Vete, no quiero que estés aquí!


El pobre patito se sintió muy triste al oír esas palabras y escapó corriendo de allí ante el rechazo de todos.


Acabó en una ciénaga donde conoció a dos gansos silvestres que a pesar de su fealdad, quisieron ser sus amigos, pero un día aparecieron allí unos cazadores y acabaron repentinamente con ellos. De hecho, a punto estuvo el patito de correr la misma suerte de no ser porque los perros lo vieron y decidieron no morderle.

 

- ¡Soy tan feo que ni siquiera los perros me muerden!- pensó el pobre patito.


Continuó su viaje y acabó en la casa de una mujer anciana que vivía con un gato y una gallina. Pero como no fue capaz de poner huevos también tuvo que abandonar aquel lugar. El pobre sentía que no valía para nada.


Un atardecer de otoño estaba mirando al cielo cuando contempló una bandada de pájaros grandes que le dejó con la boca abierta. Él no lo sabía, pero no eran pájaros, sino cisnes.


- ¡Qué grandes son! ¡Y qué blancos! Sus plumas parecen nieve.


Deseó con todas sus fuerzas ser uno de ellos, pero abrió los ojos y se dio cuenta de que seguía siendo un animalucho feo.


Tras el otoño, llegó el frío invierno y el patito pasó muchas calamidades. Un día de mucho frío se metió en el estanque y se quedó helado. Gracias a que pasó por allí un campesino, rompió el frío hielo y se lo llevó a su casa el patito siguió vivo. Estando allí vio que se le acercaban unos niños y creyó que iban a hacerle daño por ser un pato tan feo, así que se asustó y causó un revuelo terrible hasta que logró escaparse de allí.


El resto del invierno fue duro para el pobre patito. Sólo, muerto de frío y a menudo muerto de hambre también. Pero a pesar de todo logró sobrevivir y por fin llegó la primavera.

Una tarde en la que el sol empezaba a calentar decidió acudir al parque para contemplar las flores, que comenzaban a llenarlo todo. Allí vio en el estanque dos de aquellos pájaros grandes y blancos y majestuosos que había visto una vez hace tiempo. Volvió a quedarse hechizado mirándolos, pero esta vez tuvo el valor de acercarse a ellos.


Voló hasta donde estaban y entonces, algo llamó su atención en su reflejo. ¿Dónde estaba la imagen del pato grande y feo que era? ¡En su lugar había un cisne! Entonces eso quería decir que… ¡se había convertido en cisne! O mejor dicho, siempre lo había sido.


Desde aquel día el patito tuvo toda la felicidad que hasta entonces la vida le había negado y aunque escuchó muchos elogios alabando su belleza, él nunca acabó de acostumbrarse.

 

 

Luego de ver y escuchar el cuento propicie un diálogo reflexionando mediante las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo son ustedes?

  • ¿Alguna vez se han descrito ustedes mismos?

  • ¿Otras personas les han dicho cómo son?

¿Quién puede decirnos cómo es?

El objetivo de la reflexión es identificar algunas formas de discriminación en la escuela y respetar y valorar la diversidad cultural.

Contestar a las preguntas:

¿Todos tenemos el mismo valor? ¿Por qué?

¿Todos merecemos respeto? ¿Por qué?

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE EL SALVADOR

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