UNIDAD

 

3

 

CONTENIDO

 

1

CONTENIDO  

         

INDICADOR DE LOGRO

El buen comportamiento en la calle y el vecindario.

3.1 Desarrolla proyectos sencillos de cuido de los lugares públicos de la comunidad para una mejor valoración de estos como centros de esparcimiento cultural, social y físico.

VALORES A TRABAJAR

Orden, respeto, responsabilidad.

Otros valores que se pueden trabajar son: Obediencia, disciplina, bondad.

​__________________________________________________________________________________

 

DEFINICIÓN DE VALORES

ORDEN:  Es la virtud que fundamenta y sostiene al resto de las virtudes humanas. Está en la base de todos los demás valores, a los que sirve de soporte. Por lo tanto, es muy difícil crecer en virtudes si no se tiene bien ordenada la vida, si no se vive ordenadamente. (Chavero, s.f.)

 

Según David Isaac la virtud del orden consiste en comportarse de acuerdo con unas normas lógicas, necesarias para el logro de un objetivo deseado y previsto, en la organización de actividades, con iniciativa propia, sin que sea necesario recordárselo.  (Chavero, s.f.)

 

 

“Gracias a la virtud del orden podemos disponer de más tiempo, conseguimos ser más eficaces en nuestras actuaciones, aumentamos el rendimiento en nuestro trabajo y alcanzamos con más facilidad los objetivos que nos proponemos”.  (Chavero, s.f.)

 

“El ejercicio de la virtud del orden nos proporciona confianza y seguridad en las tareas que realizamos diariamente, y eso nos ayuda a conseguir más felicidad con menos esfuerzo”.  (Chavero, s.f.)

 

Llegar a tiempo

Como en toda adquisición de valores, importa mucho aprovechar los primeros años de vida de nuestros hijos para irlos habituando en el ejercicio de esta virtud. Para ello es necesario establecer unas normas mínimas en la convivencia familiar diaria, encaminadas a la adquisición de los hábitos de orden, adecuadas a la edad y desarrollo psicológico de los niños. Lo mismo que ocurre con el desarrollo de las demás capacidades del ser humano, los primeros años de su existencia son decisivos para su adquisición. Pasadas esas oportunidades para su aprendizaje, se aprenden tarde, mal y nunca.  (Chavero, s.f.)

 

Lo que enseñamos a un niño es el orden material, esto es solo un primer paso para la virtud del orden. Cuando crezca le ayudará a mantener en orden su cabeza y ser más eficaz en todo lo que se proponga. Saber organizarse es algo que se aprende de pequeño, por ejemplo, empezando por organizar los juguetes en su caja. Para un niño constituye un juego el hábito de ordenar las cosas.  (Chavero, s.f.)

 

El niño que se habitúa a vivir en un ambiente de desorden, cuando sea mayor tendrá serias dificultades para organizar las prioridades en su vida. De ahí la necesidad de distribuirles el tiempo a lo largo de la jornada diaria para la realización de las distintas actividades y conseguir que se cumpla lo previsto.   (Chavero, s.f.)

 

“De esta manera aprovechan mejor el tiempo, se aburren menos y van adquiriendo los hábitos necesarios para la convivencia humana”.  (Chavero, s.f.)

 

El orden en la cabeza y en el corazón: este ejercicio de la voluntad, necesario para la adquisición de la virtud del orden, constituye la base necesaria para alcanzar el orden en la cabeza y en el corazón, mucho más necesario y decisivo para la felicidad del ser humano que el conseguir el orden en las cosas materiales.  (Chavero, s.f.)

 

Enrique Rojas afirma que el orden es un segmento esencial de la voluntad, placer de la razón y sedante de la afectividad. Por eso cuando hablamos del orden no nos referimos solo al orden material de las cosas que usamos, sino, fundamentalmente, al orden en la integridad de la persona. Es decir, el orden en la cabeza y en el corazón, fundamentalmente.   (Chavero, s.f.)

 

“Tener orden en la cabeza quiere decir saber a qué atenerse, tener unos criterios coherentes y operar siguiéndolos de cerca. En definitiva, tener una jerarquía de valores y un proyecto de vida”.  (Chavero, s.f.)

 

“Una cabeza ordenada tiene un orden en las prioridades, en las importancias, que se traduce en el uso del tiempo: tiempo para Dios, tiempo para el trabajo, tiempo para la familia, tiempo para la vida social, tiempo para los entretenimientos”.  (Chavero, s.f.)

 

“Tener orden en el corazón es imprescindible para ser felices, ya que en él se desarrollan las pasiones, los sentimientos y los afectos: el amor”.  (Chavero, s.f.)

 

El desorden en cualquiera de estos tres aspectos hace que la calidad de nuestro amor sea deficiente, y por lo tanto poco fiable. Por lo tanto, el deseo innato de todo ser humano de amar y ser amado puede quedar frustrado.  (Chavero, s.f.)

 

Es bueno tener pasiones por las cosas buenas, buenas pasiones. Muchas grandes obras humanas que quedan para el disfrute de todas las generaciones son fruto de grandes buenas pasiones. Pero también las grandes tragedias, muchas veces, son fruto de malas pasiones. Las pasiones desordenadas acaban siempre arruinando la

vida personal y la de los que nos rodean”.   (Chavero, s.f.)

 

Video sugerido para reforzar el valor del orden:

RESPETO: “Actúa o deja actuar, procurando no perjudicar ni dejar de beneficiarse a sí mismo ni a los demás, de acuerdo con sus derechos, con su condición y con sus circunstancias”. (Olivero, La Responsabilidad y el Respeto, s.f.)

 

Al hablar del respeto es importante, en primer lugar, distinguir entre el respeto que debemos a todos los demás como hijos de Dios y el respeto que debemos a cada uno, de acuerdo con su condición y con las circunstancias. La primera nos lleva. a una actitud abierta de comprensión y de aceptación. La segunda nos dirige a unas actuaciones concretas, de acuerdo con los factores implícitos en cada una de las relaciones humanas. Lo veremos con claridad si consideramos la relación entre hijos y padres. En esta relación las, cualidades personales de los padres sólo poseen un valor secundario en la motivación del respeto que se les debe. Principalmente, los padres merecen el respeto de sus hijos como autores de la vida y educadores y superiores por voluntad de Dios. Vamos a considerar el desarrollo de esta virtud en distintos tipos de relación: la relación con los amigos, los compañeros y los demás en general y la relación padres-hijos. (Isaacs, Educación del Respeto, s.f.)

 

Pero, antes de comenzar, convendría aclarar qué implicaciones tiene el respeto para las cosas que, en principio, no tiene cabida en nuestra descripción inicial. No tiene sentido respetar una cosa porque no puede tener derechos, ni es posible perjudicar o favorecer su proceso de mejora, por lo menos si se entiende mejora en el sentido de una mayor plenitud humana y espiritual. Sin embargo, hablamos de respetar la Naturaleza, respetar los libros, las posesiones ajenas, respetar las reglas del juego, etc. Indudablemente, estamos utilizando la palabra con otro matiz. Al decir respetar la Naturaleza, por ejemplo, realmente estamos expresando la necesidad de cuidar la Naturaleza, de usar la Naturaleza de acuerdo con el fin por la cual ha sido creada. Al hablar de respetar las reglas del juego estamos diciendo que hay que obedecerlas para que puedan cumplir con su función. El respeto para las cosas sólo tiene sentido si nos damos cuenta de que las cosas están al servicio del hombre, y que el hombre no hace más que administrar bienes que son de Dios. Por eso respetar la Naturaleza tiene sentido si entendemos que los motivos para hacerlo son, en primer lugar, que la Naturaleza es de Dios; en segundo lugar, que los hombres pueden disfrutar de ella; en tercer lugar, que usando de ella pueden acercarse a Dios. Nunca podemos considerar el respeto para las cosas como una finalidad en sí. No respetamos los bienes ajenos sin más, actuando a su favor y agradeciendo los bienes que nos proporcionen. Por otra parte, intentamos no perjudicarles evitando el uso indebido de sus bienes tanto espirituales como materiales.  (Isaacs, Educación del Respeto, s.f.)

 

Se verá, por tanto, que cada persona tiene el derecho de ser tratado y querido por los demás por lo que es. Es decir, por ser hijo de Dios. Y así radicalmente todos somos iguales. Por otra parte, cada uno cuenta con una condición y con unas circunstancias peculiares y esto hará a los demás respetarles de un modo diferente”.  (Isaacs, Educación del Respeto, s.f.)

 

Video sugerido para reforzar el valor del respeto:

RESPONSABILIDAD: Es una virtud que nos lleva a “asumir las consecuencias de nuestros actos intencionados, resultado de las decisiones que tomemos o aceptemos; y también de nuestros actos no intencionados, de tal modo que los demás queden beneficiados lo más posible o, por lo menos, no perjudicados; preocupándonos a la vez de que las otras personas en quienes pueden influir hagan lo mismo”. (Olivero, La Responsabilidad y el Respeto, s.f.)

 

“Asignar responsabilidades a los niños es formar personas seguras.

 

Aceptar un compromiso es un paso muy importante. Tu como padre o maestro deposita tu confianza en los niños y asígnales tareas a los niños que consideras son capaz de realizar.

 

Esto hacen que el niño piense que es una persona responsable. Ahora bien, también hay casos en los cuales el mismo niño es quien debe decidir e imponerse una responsabilidad. Por ejemplo, no desperdiciar el agua, ahorrar una parte del dinero que le dan para gastar o no consumir alimentos chatarra. Si no lo cumples, él único que se lo puede reprochar es el mismo. En esos casos, las personas se convierten en los jueces de su propia persona y en los dueños de sus decisiones. Se vuelven responsables porque así lo decidieron; no porque otras personas los hayan obligado. ¿Te consideras capaz de asumir responsabilidades sin que nadie te lo pida?

 

Vamos a actuar

 

Recuerda que tus principales responsabilidades (aunque no las únicas) son ir a la escuela, estudiar y hacer las tareas. Colabora, en la medida de tus posibilidades, en las tareas del hogar. No olvides que el aseo de tu habitación y el cuidado de tus cosas son tu responsabilidad”. (Fundación Televisa, s.f.)

 

Video sugerido para reforzar el valor de la responsabilidad:

ACTIVIDAD DIDÁCTICA

Leer un cuento acerca del orden. (Ver anexo)

Leer un cuento acerca sobre del respeto. (Ver anexo)

VALORACIÓN / REFLEXIÓN
COMPROMISO
  • Respetar las diferencias individuales.

  • Ser ordenados.

  • Portarnos bien en la casa, escuela y comunidad.

  • Obedecer a nuestros mayores.

HABILIDADES SOCIALES
  • Ser responsable de nuestros errores.

  • No discriminar a ningún compañero.

EVALUACIÓN
  • Obedecer con responsabilidad as ordenes que asignan los padres y las personas adultas.

ANEXOS

 

ACTIVIDAD 1 El docente leerá un cuento, y reflexionará con los estudiantes su contenido.

 

Cuento: El bicho más raro del mundo

 

En cierta ocasión, sucedió que varios investigadores estaban en la selva tratando de estudiar al bicho más raro del mundo. Nadie lo había visto y sólo se sabía de su existencia por algunos restos y su sonido característico, parecido al ladrido de un perro con dolor de muelas "guuuuuuuuhhh....ay!", y todos querían ser los primeros en fotografiarlo y estudiarlo. El "bicho" era un animal nocturno, así que durante el día los científicos se entretenían con otros estudios o hablando unos con otros. De entre todos ellos, llamaba la atención Sir Walter Tickishmikicks: era un señor muy formal y agradable, con un pequeño bigotito y un gran sombrero de explorador, pero que todos los días, antes de merendar, dedicaba una hora sentado en su mesa a colocar todos sus objetos y aparatos con meticulosa precisión: el cuaderno de notas, justo al borde, en al lado derecho de la mesa, un poco más allá de la grabadora y junto a los 5 lápices: negro, rojo, azul, verde y amarillo, siempre en ese mismo orden; la lámpara hacia el final de la mesa, al lado de la cámara fotográfica, en la izquierda... y así todas las cosas, hasta el más pequeño de los detalles. Todos pensaban divertidos que aquel hombrecillo era el mejor ejemplo de la famosa obsesión de los ingleses por el orden.

 

Muchas noches estuvieron en aquella zona los investigadores antes de que apareciera el bicho, y algunos dudaban hasta de su existencia, hasta que finalmente apareció. Fue de repente, mientras todo estaba en silencio, cuando a sólo unos metros de los investigadores escucharon alto y claro su gruñido de perro con dolor de muelas. Duró un instante, porque el revuelo de los investigadores buscando sus cámaras y cuadernos asustó al animal, que huyó rápidamente sin dar tiempo a ser visto o estudiado con detalle.

 

A la mañana siguiente, todos comprobaron sus hallazgos: algunos habían conseguido grabar su gruñido, otros anotar su forma de moverse y los más afortunados incluso fotografiar una parte de la cola o las patas. Todos se felicitaban por sus logros, pero cuando vieron los trabajos de Sir Walter, no salían de su asombro: ¡él solo había conseguido varias fotos al completo, además de grabar su gruñido y hacer anotaciones a todo color sobre el animal! ¡ y todas eran perfectas!

 

Enseguida corrieron a felicitarle como el mejor de todos ellos, comprendiendo que su manía por el orden era la mejor forma de prepararse para trabajar a oscuras, y que gracias a eso había podido utilizar la grabadora, la cámara, el cuaderno y los lápices en décimas de segundo, sin necesidad de buscar dónde estaban. Por supuesto, los trabajos que hizo sobre el "bicho más raro del mundo" hicieron famosísimo a Sir Walter, quien además de crear una exitosa escuela para investigadores y científicos llamada OPI, "Orden Para Investigar", tuvo el honor de poder dar nombre al animal. Y como todo aquello fue tan divertido y le había gustado tanto, al recordar su característico gruñido, no dudó en llamarlo el animal "Másguay". (Sacristán, s.f.)

 

ACTIVIDAD 2

El docente leerá un cuento, y reflexionará con los estudiantes su contenido.

 

Cuento: Las conejitas que no sabían respetar

 

Había una vez un conejo que se llamaba Serapio. Él vivía en lo más alto de una montaña con sus nietas Serafina y Séfora. Serapio era un conejo bueno y muy respetuoso con todos los animales de la montaña y por ello lo apreciaban mucho. Pero sus nietas eran diferentes: no sabían lo que era el respeto a los demás. Serapio siempre pedía disculpas por lo que ellas hacían. Cada vez que ellas salían a pasear, Serafina se burlaba: 'Pero mira que fea está esa oveja. Y mira la nariz del toro'. 'Sí, mira que feos son', respondía Séfora delante de los otros animalitos. Y así se la pasaban molestando a los demás, todos los días.

 

Un día, cansado el abuelo de la mala conducta de sus nietas (que por más que les enseñaba, no se corregían), se le ocurrió algo para hacerlas entender y les dijo: 'Vamos a practicar un juego en donde cada una tendrá un cuaderno. En él escribirán la palabra disculpas, cada vez que le falten el respeto a alguien. Ganará la que escriba menos esa palabra'.

 

'Está bien abuelo, juguemos', respondieron al mismo tiempo. Cuando Séfora le faltaba el respeto a alguien, Serafina le hacía acordar del juego y hacía que escriba en su cuaderno la palabra disculpas (porque así Séfora tendría más palabras y perdería el juego). De igual forma Séfora le hacía acordar a Serafina cuando le faltaba el respeto a alguien. Pasaron los días y hartas de escribir, las dos se pusieron a conversar: '¿no sería mejor que ya no le faltemos el respeto a la gente? Así ya no sería necesario pedir disculpas'. 

 

Llegó el momento en que Serapio tuvo que felicitar a ambas porque ya no tenían quejas de los vecinos. Les pidió a las conejitas que borraran poco a poco todo lo escrito hasta que sus cuadernos quedaran como nuevos. Las conejitas se sintieron muy tristes porque vieron que era imposible que las hojas del cuaderno quedaran como antes. Se lo contaron al abuelo y él les dijo: 'Del mismo modo queda el corazón de una persona a la que le faltamos el respeto. Queda marcado y por más que pidamos disculpas, las huellas no se borran por completo. Por eso recuerden debemos respetar a los demás, así como nos gustaría que nos respeten a nosotros'. (Anonimo, s.f.)

 

Preguntas sobre el cuento

  1. ¿Serapio era el papá de Serafina y Séfora?

  2. ¿Pedir disculpas lo soluciona todo?

  3. ¿Solo debemos respetar a nuestros padres y maestros?

  4. ¿Debemos tratar a los demás como quisiéramos que nos traten a nosotros?

¿Podemos practicar la obediencia con todas las personas y en determinado lugar?

¿Por qué es importante obedecer a nuestros padres?

¿Podemos vivir en orden con responsabilidad y respetando las pertenencias de las demás personas?

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE EL SALVADOR

© 2018

  • UNICAES
  • UNICAES
  • UNICAES
  • UNICAES