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INDICADOR DE LOGRO

Situaciones que presentan conflictos de valores en mi entorno.

3.1 Analiza diferentes situaciones que presenten conflicto de valor en su entorno y propone alternativas de solución.

VALORES A TRABAJAR

Paz, respeto y comprensión

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DEFINICIÓN DE VALORES

LA PAZ: “La paz es la capacidad de los seres humanos de vivir en calma, con una sana convivencia, con un adecuado manejo de conflictos que no desemboque en guerra, establecer lo que es la paz como valor fundamental de la sociedad, es imperativo e irremplazable para vivir en armonía. La paz se obtiene interiormente, a nivel de sociedad, y entre los países del mundo, cada una es sumamente importante para que se pueda obtener la fraternidad necesaria para funcionar adecuadamente”.  (Castillo, 2017)

 

La paz de los niños y las niñas

Las relaciones entre las personas no siempre son fáciles. Con mucha frecuencia nuestro trato con los demás da lugar a disgustos, rivalidad, enfrentamientos y pleitos. Ello ocurre no sólo entre extraños, sino también entre padres e hijos, hermanos, esposos, novios y amigos. Dicho fenómeno es normal. Es imposible que siempre estemos de acuerdo en todo. Un mundo en el que sólo hubiera armonía, fraternidad y amor puede parecer atractivo, pero solamente existe en la fantasía. (Funación Televisa, s.f.)

 

La realidad está hecha de luces y de sombras, de tranquilidad y de conflicto, de acuerdos y desacuerdos, de entendimiento e incomprensión. No obstante, si nos dan a elegir, todos preferimos vivir en armonía y todos tratamos de llevarnos bien con los demás, pese a que, en ocasiones, esto resulte complicado. La paz es uno de los valores más importantes con los que contamos. No sólo permite que podamos vivir con los otros, sino también ayuda a que nuestra existencia sea más agradable y plena. Es cierto que este valor no impide que haya enojos y enfrentamientos, pero si cultivamos, difundimos y defendemos la paz lograremos que el mundo sea un mejor lugar para vivir.(Funación Televisa, s.f.)

 

Es importante aclarar que cuando hablamos de paz no nos referimos sólo a las buenas relaciones entre los países, sino también entre las personas. Incluso existe la paz interior, es decir, la serenidad que podemos lograr dentro de nosotros y que contribuye a volvernos amables, generosos y alegres.(Funación Televisa, s.f.)

Creciendo en la paz

¿Cómo vives la paz? ¿Qué identificas con ella? Puede ser tan sencilla como una tarde tranquila cuando hay silencio en casa y estudias para el día siguiente, en calma, o tan complicada como cuando dos países deciden resolver algún conflicto mediante un acuerdo amable y amistoso que renuncia a la violencia. La paz es el valor que se opone a las riñas, los pleitos y las discusiones, y se vale de la reflexión y el diálogo para resolver conflictos, construir relaciones afectuosas y creativas. Quizá el entorno en el que vives no es muy pacífico, tal vez haya dificultades en casa o problemas en la escuela. Sin embargo, tú puedes y debes hacer la diferencia rechazando las provocaciones, evitando la agresión y buscando conciliar a quienes tienen problemas entre sí. La paz interna termina por proyectarse al mundo exterior y abre caminos por los que es más sencillo andar. Si creces en la paz tu potencial alcanzará su máximo desarrollo. Si promueves la paz estarás contribuyendo a un mundo más seguro y amable donde se desarrollen las demás personas.(Funación Televisa, s.f.)

 

Vídeo sugerio para reforzar el tema de la paz

RESPETO: “Actúa y deja actuar, procurando no perjudicar ni dejar de beneficiarse a sí mismo ni a los demás, de acuerdo con sus derechos, con su condición, y con sus circunstancias. El respeto es la base fundamental para una convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad. Para practicarlo es preciso tener una clara noción de los derechos fundamentales de cada persona, entre los que se destaca en primer lugar el derecho a la vida, además de otros tan importantes como el derecho a disfrutar de su libertad, disponer de sus pertenencias o proteger su intimidad, por sólo citar algunos entre los muchos derechos sin los cuales es imposible vivir con orgullo y dignidad”. (ISAACS, 2003)

El respeto es la base fundamental para una convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad. Para practicarlo es preciso tener una clara noción de los derechos fundamentales de cada persona, entre los que se destaca en primer lugar el derecho a la vida, además de otros tan importantes como el derecho a disfrutar de su libertad, disponer de sus pertenencias o proteger su intimidad, por sólo citar algunos entre los muchos derechos sin los cuales es imposible vivir con orgullo y dignidad. El respeto abarca todas las esferas de la vida, empezando por el que nos debemos a nosotros mismos y a todos nuestros semejantes, hasta el que le debemos al medio ambiente, a los seres vivos y a la naturaleza en general, sin olvidar el respeto a las leyes, a las normas sociales, a la memoria de los antepasados y a la patria en que nacimos. El respeto comienza en la misma persona, está basado en la percepción que ésta tenga sobre sí misma.

 

Tener un gran respeto por uno mismo conlleva tener un gran respeto hacia los demás. Reconocemos nuestros recíprocos derechos.

Tu derecho a tener tu propio punto de vista, tu derecho a cambiar de opinión sin tener que dar explicaciones, tu derecho a crear un mundo propio en el que poder vivir. Respeto hacia los demás supone tener respeto por sus decisiones y por sus sentimientos. Respetar las decisiones de los demás o sus sentimientos no significa que estemos de acuerdo ni que los compartamos, significa que aceptamos que la otra persona tiene derecho a tener sus propios sentimientos y a tomar sus propias decisiones, sean o no adecuadas para mí y sean o no iguales que los míos. (Sinalefa, 2009)

 

Vídeo sugerio para reforzar el tema del respeto

COMPRENSIÓN: Es una actitud de tolerancia frente a una situación determinada. Las personas comprensivas, de este modo, logran justificar o entender como naturales las acciones o las emociones de otras. 

 

Se trata de ponerse en el lugar o la situación de otra persona. El valor de la comprensión es muy importante en la infancia ya que les ayudará a valorar y entender las diferencias de los demás.

 

Con este valor vamos aprender a entender las situaciones que se presentan en nuestra vida y que debemos resolver por medio de la comprensión. Por ejemplo, cuando mis papitos están molestos conmigo porque no hice tareas o algo que ellos me encomendaron, debo comprender que desobedecí y para que ya no se vuelvan a disgustar procurare siempre obedecerles.

ACTIVIDAD DIDÁCTICA

Lectura del cuento “El dragón nube”

VALORACIÓN / REFLEXIÓN

¿Cuáles podrían ser algunas situaciones en las que descubro conflictos?

¿De qué forma procuro dar solución a los conflictos?

¿Los valores estudiados como la paz, el respeto, la comprensión me pueden ayudar a solucionar diversos conflictos? ¿De qué forma?

COMPROMISO
  • Respeta a los demás estudiantes.

  • Procura el bienestar de todos.

  • Pone en práctica la comprensión en situaciones de dificultad.

HABILIDADES SOCIALES
  • Saludar al llegar a la escuela.

  • Tratar a los demás estudiantes con respeto.

  • Entabla dialogo cuando haya situaciones de discordia.

EVALUACIÓN
  • Observar el trato que se desarrolla entre todos los estudiantes.

ANEXO

 

Cuento: El dragón nube (Sacristán, s.f.)

Propósito:  Comprender la importancia de identificar conflictos y solucionarlos de forma pacífica.

“En las oscuras tierras de las brujas y los trolls, vivía hace mucho tiempo el dragón más terrible que nunca existió. Sus mágicos poderes le permitían ser como una nube, para moverse rápido como el viento, ser ligero como una pluma y tomar cualquier forma, desde una simple ovejita, a un feroz ogro. Y por ser un dragón nube, era el único capaz de lanzar por su boca no sólo llamaradas de fuego, sino brillantes rayos de tormenta.

El dragón nube atacaba aldeas y poblados sólo por placer, por el simple hecho de oír los gritos de la gente ante sus terribles apariciones. Pero únicamente encontraba verdadera diversión cada vez que los hombres enviaban a alguno de sus caballeros y héroes a tratar de acabar con él. Entonces se entretenía haciendo caer interminables lluvias sobre su armadura, o diminutos relámpagos que requemaban y ponían de punta todos los pelos del valiente caballero. Luego se transformaba en una densa niebla, y el caballero, sin poder ver nada a su alrededor, ni siquiera era consciente de que la nube en que estaba sumergido se elevaba y echaba a volar. Y tras jugar con él por los aires durante un buen rato, hasta que quedaba completamente mareado, el dragón volvía a su forma natural, dejando al pobre héroe flotando en el aire. Entonces no dejaba de reír y abrasarlo con sus llamaradas, mientras caía a gran velocidad hasta estamparse en la nieve de las frías montañas, donde dolorido, helado y chamuscado, el abandonado caballero debía buscar el largo camino de vuelta.

Sólo el joven Yela, el hijo pequeño del rey, famoso desde pequeño por sus constantes travesuras, sentía cierta simpatía por el dragón. Algo en su interior le decía que no podía haber nadie tan malo y que, al igual que le había pasado a él mismo de pequeño, el dragón podría aprender a comportarse correctamente. Así que cuando fue en su busca, lo hizo sin escudo ni armaduras, totalmente desarmado, dispuesto a averiguar qué era lo que llevaba al dragón a actuar de aquella manera.

El dragón, nada más de ver venir al joven príncipe, comenzó su repertorio de trucos y torturas. Yela encontró sus trucos verdaderamente únicos, incluso divertidos, y se atrevió a disfrutar de aquellos momentos junto al dragón. Cuando por fin se estampó contra la nieve, se levantó chamuscado y dolorido, pero muy sonriente, y gritó: “¡Otra vez! ¡Yuppi!”.

El dragón nube se sorprendió, pero parecía que hubiera estado esperando aquello durante siglos, pues no dudó en repetir sus trucos, y hacer algunos más, para alegría del joven príncipe, quien disfrutó de cada juego del dragón. Éste se divertía tanto que comenzó a mostrar especial cuidado y delicadeza con su compañero de juegos, hasta tal punto, que cuando pararon para descansar un rato, ambos lo hicieron juntos y sonrientes, como dos buenos amigos.

Yela no sólo siguió dejando que el dragón jugara con él. El propio príncipe comenzó a hacer gracias, espectáculos y travesuras que hacían las delicias del dragón, y juntos idearon muchos nuevos trucos. Finalmente, Yela llegó a conocer a la familia del dragón, sólo para darse cuenta de que, a pesar de tener cientos de años, no era más que un dragón chiquitito, un niño enorme con ganas de hacer travesuras y pasarlo bien.

Y así, pudo el príncipe regresar a su reino sobre una gran nube con forma de dragón, ante la alegría y admiración de todos. Y con la ayuda de niños, cómicos, actores y bufones, pudieron alegrar tanto la vida del pequeño dragón, que nunca más necesitó hacer daño a nadie para divertirse. Y como pago por sus diversiones, regalaba su lluvia, su sombra y sus rayos a cuantos los necesitaban”.  (JoOana, 2011)

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE EL SALVADOR

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